Tienes la mirada triste,
me percato de ello,
tus ojos fijos
viajan a un lugar desconocido,
al infinito,
a donde no haya cabida
para el sufrimiento,
para el dolor…
y sueñas,
y te llenas de ilusión,
y pronto despiertas
con la misma mirada triste,
ansiosa,
con ganas de no tener ganas…